miércoles, 11 de agosto de 2010

Pueblo Colombiano ovaciona a Chavez.

Pueblo Colombiano demuestra amor por CHAVEZ (Presidente Venezolano) y CHAVEZ responde a su pueblo LATINOAMERICANO VER VIDEO asu llegada a la Ciudad de Santa Marta, Colombia http://www.youtube.com/watch?v=9mE62ZyY-0I&feature=player_embedded

jueves, 10 de enero de 2008

Y el Partido Liberal tenía la razón ...Carimagua no la pudieron repartir



pagina oficial:
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Tras tenso debate en el que la bancada liberal en el Senado de la República, encabezada por la congresista, Cecilia López Montaño, demostraron al país que la entrega del predio de Carimagua, por parte del Gobierno y el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, a particulares, era por lo menos irregular, la comisión integrada por el propio ejecutivo, para evaluar semejante decisión, le dio la razón a los cientos de desplazados que requieren de apoyo por parte del Estado para cultivar las tierras en cuestión, tesis sostenida desde un comienzo por el Partido Liberal. Lea a continuación la reseña en el Tiempo.com

Entregar predio Carimagua a desplazados para que adelanten proyectos productivos decide el Gobierno de Álvaro Uribe.

Una comisión de expertos determinó que las 17 mil hectáreas ubicadas en Puerto Gaitán (Meta) son aptas para ese fin. El Gobierno, que lo iba a ceder a privados, acogió el dictamen.

La comisión de expertos fue designada por el propio Gobierno, luego de la polémica nacional que se desató cuando EL TIEMPO reveló (hace tres meses) que el Incoder y el Ministerio de Agricultura pretendían cederle el predio, por 50 años, a privados, a pesar de que su entrega le había sido prometida a decenas de familias desplazadas por la violencia.

Según los expertos, el Gobierno nacional debe darles un acompañamiento a las familias desplazadas, no solo para generar su seguridad alimentaria, sino, además, para que ellas hagan parte de la cadena agroindustrial de cultivos permanentes y de producción ganadera, porcina y aviar.

"El modelo propuesto busca que se garantice el equilibrio entre campesinos organizados y agroempresarios, para que ambos puedan participar en el desarrollo del proyecto y en el reparto de los beneficios", dice el informe de los expertos.

La comisión recomendó, además, que parte de Carimagua se debe dedicar a la investigación, la producción y conformación de un polo de desarrollo.

"La idea central es que en Carimagua debe enseñarse en concreto, en el terreno, cómo se hace el desarrollo con cultivos promisorios", dice el informe.

La Procuraduría General, organismo que ya había demandado la resolución del Incoder que le cambió el uso a Carimagua, anunció que realizará un seguimiento de este proyecto.

Aunque inicialmente se dijo que Carimagua era una tierra ácida improductiva, el Gobierno manifestó que se desarrollará siembra de cultivos permanentes como caucho, palma de aceite, forestales, frutales, pastos y ganadería.

La lista también incluye frutales como el marañón, los cítricos y el mango; cereales, soya, maíz y arroz.

500 familias beneficiadas

El ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, debio acoger el informe y sostuvo que con esta fórmula intermedia se verán beneficiadas al menos 500 familias de campesinas y desplazadas.

"Se abrirá una licitación y ganará el proyecto que mayor número de familias beneficia", explicó el jefe de la cartera de Agricultura.

No obstante, advirtió que la propiedad de la tierra seguirá en cabeza del Estado para evitar que, como ya ha ocurrido en otros casos, terceros se queden con las parcelas asignadas. El informe de la comisión también incluyó propuestas relacionadas con el desarrollo integral de la Orinoquia.

Al respecto, indicó que es necesario formular un plan de desarrollo para la zona de la Orinoquia, para definir el derrotero de acción y desarrollo rural de la región, para lo cual la investigación agrícola deber ser prioritaria.

Este, anunció Arias, quedará consignado en un documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes). 15 de Mayo de 2008 con Redaccion del Tiempo.com

viernes, 6 de julio de 2007

PARTIDO LIBERAL COLOMBIANO

Mayorias Liberales en todo el pais...
El Director del Partido Liberal Colombiano expresa su satisfacción por el resultado electoral del día de hoy. Los resultados muestran una excelente recuperación en muchos departamentos de Colombia de los candidatos y candidatas liberales. El triunfo en las gobernaciones, alcaldías asambleas concejos y juntas administradoras locales a todo lo ancho de todo el territorio demuestran a las claras que hoy somos de lejos el primer partido político de Colombia.

En la entrega de avales hemos desarrollado un proceso de depuración de las costumbres políticas. Hemos hecho un gran esfuerzo por mostrar ante el país una cara limpia de corrupción y de complicidades con el paramilitarismo, la guerrilla y el narcotráfico.

Quiero congratular a nuestros candidatos y candidatas por el extraordinario esfuerzo que han realizado en medio de circunstancias de desigualdad o por los contradictores legítimos o por los grupos ilegales. En desarrollo del proceso electoral hubo crímenes evidentes de la guerrilla en cabeza de aspirantes por los distintos partidos, lo cual rechazamos de la manera mas enfática. También queremos reconocer que hubo menos intimidación armada por el paramilitarismo pero se pudo apreciar en muchas regiones el gran poder político de las autodefensas.

El liberalismo ha tenido la tradición histórica de confiar a las instituciones y a las políticas lo principal para dar respuesta a los ingentes problemas nacionales. El Partido Liberal es de nuevo el principal intérprete de las aspiraciones nacionales. Este renovado Partido Liberal se convertirá en el gran instrumento de transformación de la sociedad colombiana...

Colombia necesita más democracia. Vamos a liderar esa empresa para llegar a una nueva época de reformas políticas, sociales y económicas que ayuden a que cada colombiano se sienta protegido por nuestras instituciones públicas.

A partir de hoy tenemos la vasta tarea de mostrarle a Colombia el rumbo que seguiremos con la recuperación del poder en el 2010. Cada colombiano tiene derecho a una vida digna. Si no logramos eso, Colombia será una patria fracturada, agobiada por la injusticia social. Gracias a la enorme cantidad de ciudadanos que han renovado su confianza y fe en el Liberalismo colombiano. No los vamos a defraudar.



SIMBOLOS DEl PARTIDO


Internacional Socialista




Himno del Partido
CORO
Somos liberalesNuestra voz prolongaEl clamor y el nombreDe Uribe y GaitánSomos el PartidoDel pueblo irredentoY es nuestra consigna Libertad y Pan.
ESTROFA I
Vamos compañerosTras de la victoriaLa bandera rojaY alto el idealQue no hay mayor honraQue sentirse libreNi más grande orgulloQue ser liberal.
ESTROFA II
Con los ojos fijosEn la prometidaTierra de justiciaQue pronto vendráNuestras manos blandenLas antorchas vivasContra los embatesDe la oscuridad.
ESTROFA III
A la carga vamosQue Colombia esperaJuramos servirlaCon fe y con valorEn nosotros creceLa futura patriaUnidos haremosLa revolución.






Nuestra Historia:
El Partido Liberal Colombiano es una organización política colombiana nacida de la confrontación progresiva y cada vez más profunda de los generales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander y de sus respectivos seguidores, en cuanto al gobierno, iniciada hacia 1826: autoritario el primero y defensor de la dictadura en el manejo del Estado incipiente; legalista el segundo, insistente defensor de los preceptos constitucionales liberales. A todo ello se liga el debate entre federalistas y centralistas en la naciente República.
Entre los ideólogos del naciente Partido Liberal figuran: Manuel Ancízar y Miguel Samper, ilustrados en la escuela inglesa de los negocios y el utopismo político libertario y romántico francés; Vicente Azuero Plata, quien defiende el radicalismo; Manuel María Madiedo, cuyas ideas contribuyen a diferenciar los dos grandes partidos políticos colombianos: el Liberal y el Conservador.
En 1849, apareció el primer programa político liberal. En palabras de Ezequiel Rojas, redactor de sus bases, el partido tendrá como ideales: libertad económica, sistema representativo, derechos individuales, privilegio del legislador sobre el poder ejecutivo, abolición de la esclavitud y separación entre la Iglesia y el Estado.
El liberalismo, la Constitución de 1863 y la Reforma Constitucional de 1936
El liberalismo antes del liberalismo
Ezequiel Rojas - fundador del Partido Liberal Colombiano
El presidente Jóse Hilario López
Las sociedades democráticas y la insurrección de los artesanos contra el librecambio
La libertad de la Nueva Granada y el Radicalismo del Siglo XIX
La guerra de los mil dias
El General Benjamin Herrrea 1850-1924
La Reforma Constitucional de 1910 y hechos posteriores
Enrique Olaya Herrera, un liberal Visionario
Alfonso López Pumarejo y la revolución en marcha
Gabriel Turbay
Jorge Eliécer Gaitán
Alberto Lleras, estadista y educador
Luis Carlos Galan y el Liberalismo
Dos liberales costeños, Alberto Pumarejo Vengoechea y Simon Bossa
Dos vidas estelares, Eduardo Santos y Carlos Lleras
EL MRL (Movimiento Revolucionario Liberal)
El liberalismo y la política exterior de Colombia
La mujer en el Liberalismo de la negación al poder
Virgilio Barco: Un hombre de partido

El liberalismo, la Constitución de 1863 y la Reforma Constitucional de 1936



Liberalismo y democracia
Las ideas liberales tuvieron su génesis hace varios siglos y se fortificaron con el Renacimiento, la Reforma Protestante, el racionalismo, el enciclopedismo y la Revolución Francesa. Sin embargo, el término liberal en el lenguaje político, lo mismo que el de guerrilla, sólo vinieron a ser utilizados a comienzos del siglo XIX, como aporte de la lengua española. Durante la invasión napoleónica gran parte del pueblo español se insurreccionó y actuó militarmente contra el invasor en la forma que ahora se denomina guerrilla. Por otra parte, un sector ilustrado imbuido de las ideas de la Enciclopedia y la Revolución Francesa, al que se denominó los afrancesados, propugnó en España por una Constitución, instituciones modernas, libertades públicas, oposición al autoritarismo y lucha contra el fanatismo y la intolerancia. A ese grupo, que tuvo fuerte influencia en la América hispana, se le dio el nombre de liberales, término que como ya se dijo, se expandió universalmente.
En el liberalismo clásico se reconocen, entre otros, los siguientes elementos doctrinarios: la Constitución como factor de seguridad para los ciudadanos; la libertad frente al autoritarismo; la igualdad de derechos ante la ley; el respeto de todas las opiniones, las cuales aunque se consideren erróneas deben tener libertad para expresarse; una actitud secular frente a las religiones, que como todas las opiniones deben ser respetadas y toleradas; que los gobiernos, sean estos repúblicas o monarquías, basen su legitimidad en el consentimiento de los gobernados ya que "los derechos que consagran la libertad son inherentes a la persona humana"[1] . El liberalismo es racionalista, el hombre es una criatura racional, y en contra de lo que pregonan el oscurantismo y el fanatismo, la verdad se puede descubrir por la razón. El liberalismo cree en el progreso. El hombre nace ignorante pero no malo y la humanidad avanza hacia una civilización siempre mejor. El liberalismo es un estilo, existe un talante liberal. [2] En lo económico, el liberalismo propugnaba por un mínimo de intervención del Estado y por dejar que las fuerzas del mercado regularan la economía.
Ahora bien, a partir del siglo XIX la sociedad cambió vertiginosamente. Al mismo tiempo que se desarrollaba el capitalismo y que se acumulaba una riqueza nuca vista, surgió una nueva fase del colonialismo, se ejerció el imperialismo, se acentuaron las desigualdades entre una pujante burguesía en ascenso y un proletariado famélico, las crisis económicas se presentaron periódicamente y el manejo de la economía se hizo cada vez más complejo, poniendo sobre el tapete la pregunta de si para una gestión adecuada, bastaba un mínimo de Estado, o si era preciso que este asumiera nuevas funciones. Frente al reto, una vertiente liberal dio una respuesta democrática respecto a lo que se denominó la cuestión social, y se desarrolló el socialismo democrático y el constitucionalismo social. La otra permaneció estática y como opción política prácticamente desapareció.
Fue en esa transición, cuando la mayoría de los partidos liberales en el mundo, pero especialmente en Latinoamérica, comenzaron a esfumarse al quedar anclados en principios válidos pero no suficientes frente a las nuevas realidades. Por el contrario en los años veinte y treinta del siglo XX, el Partido Liberal Colombiano captó la situación y, al mismo tiempo que sostenía sus principios clásicos, adecuó su programa y su práctica y de nuevo se hizo vocero de los intereses populares manifestados en el campesinado y en sectores sociales que, como el proletariado y las clases medias, comenzaban a irrumpir en la vida política. Al incorporar lo social, el Partido Liberal garantizó una supervivencia que lo mantuvo durante el siglo XX. La Constitución de 1863 y la Reforma Constitucional de 1936, ambas expedidas por constituyentes homogéneamente liberales, marcan y consagran en nuestro país, esos momentos de evolución.
La Constitución de 1863
Una Constitución de la envergadura de la de 1863 no es el simple producto de unos tribunos. Los brillantes discursos de Rojas Garrido, Camacho Roldan, Camilo Antonio Echeverri, Manuel Ancisar, Justo Arosemena, José Hilario López o Tomás Cipriano de Mosquera, para no citar sino a algunos de los constituyentes de Rionegro, expresaban una doctrina pero también una posición para tratar de regular una sociedad concreta, por medio de una Constitución. Sus ideas traían la carga de muchos debates anteriores, de diferentes intentos de organización institucional, de experiencias vividas en el manejo de los asuntos públicos, y la certera convicción de que sus principios eran los adecuados para el manejo de la sociedad, para la mejor felicidad de los pueblos como entonces se decía, y para forjar una nacionalidad que aún era incipiente. Entre los constituyentes de Rionegro había veteranos de la guerra de independencia que por cuarenta años venían sirviendo a la República y jóvenes recién incorporados a los asuntos del Estado, durante las profundas transformaciones del medio siglo, adelantadas por el partido liberal para convertir en realidad su credo: liberación de los esclavos, freno al autoritarismo y consagración de libertades públicas y de pensamiento, desmonte de un sistema tributario arcaico heredado de la Colonia, modificación de la estructura agraria de acuerdo con sus patrones doctrinarios, liberalizando tierras comunales y, tratamiento del problema regional por medio de la descentralización de rentas e implantación del sistema federal.
La obra de los constituyentes del 63 suele apreciarse entre nosotros desde una óptica parcial e interesadamente injusta. Lo primero, es que para valorar su obra no se tiene en cuenta la situación de la sociedad colombiana a mediados del siglo XIX. Existían una población paupérrima y analfabeta; un incipiente sentimiento nacional en formación, aplastado por el peso de los regionalismos y los caudillismos, en un país que no tenía vías de comunicación y que ni siquiera había delimitado sus fronteras; una herencia colonial que se manifestaba en la mentalidad autoritaria, el fanatismo y la ausencia de pluralismo y de tolerancia ante la opinión o la creencia ajena; un clero todopoderoso con mentalidad de contrarreforma, participante activo en la política, en defensa del statu-quo; una iglesia celosa de sus privilegios y parapetada en una inmensa riqueza que inmovilizaba el desarrollo de la economía.
Lo que en Rionegro se discutía y se plasmaba hacía parte de la controversia política de Occidente entre igualdad ante la ley, tutelada por la República, o el autoritarismo, personificado en la monarquía, la opción entre centralismo o federalismo, entre una autoridad arbitraría o una limitada por la constitución, entre un mundo secular y tolerante o una sociedad teocrática e intolerante.
A mediados del siglo XIX, la situación política de Latinoamérica era muy similar. La lucha partidista se desarrollaba entre liberales y conservadores, en la tribuna y en los campamentos, y la contienda ideológica era entre centralistas y federalistas, librecambistas y proteccionistas, partidarios del Estado secular o de un Estado con el predominio de un credo. Desde el comienzo de su vida independiente, Argentina padecía el enfrentamiento sangriento entre Buenos Aires y las provincias y a duras penas conseguía domeñar a los caudillos regionales y establecer un orden civil con Mitre y con Sarmiento. Venezuela, que en 1864 discutía una constitución con problemática cercana a la de Rionegro, en medio de sangrientas guerras, intentaba aclimatar el régimen federal y acabar con la preponderancia de los caudillos. Y Méjico, que también venía padeciendo los mismos males, los veía agravados por la intromisión extranjera para establecer la monarquía ante la altiva respuesta civil de Juárez, el prototipo de los principios liberales.
La particularidad en Colombia fue que en Rionegro el constituyente logró imponer la Constitución a Mosquera, caudillo victorioso, y que este la aceptó, marcando así un hito en lo que ha sido la historia del país, en la cual los dictadores han sido excepcionales y fugaces. La Constitución de 1863 consagró las libertades ciudadanas y el pluralismo. En el centro de su estructura confirmó el federalismo que ya el país había establecido indirectamente, a partir de 1854, con la creación del Estado de Panamá, seguido por Antioquia y por otros seis estados y que había sido ratificado explícitamente por la Constitución de 1858. El sistema federal ni era extraño ni era utópico. Era la respuesta adecuada para las sociedades del Nuevo Mundo, asentadas en vastos territorios, cuando apenas se estaba conformando la nacionalidad. Sobre el federalismo y las atribuciones del Estado central y de los Estados federales, giró el debate fundamental en las deliberaciones que dieron lugar a la Constitución de Filadelfia en 1787. Por ello no es casual que sea El Federalista, escrito por Hamilton y Madison, la obra que mejor la explica y la que dio los argumentos para que los estados federales la aprobaran. Y no sólo por razones doctrinarias sino por ser el adecuado, el sistema federal fue adoptado también por Argentina, Brasil, Venezuela y Méjico.
El calumniado federalismo, que en otras partes ha rendido sus frutos, acá no fue una mala cosa. Permitió domeñar los ímpetus de los caudillos militares; propició el desarrollo de regiones como Antioquia que, durante ese período y gracias a que pudo manejar sus propios recursos, experimentó su despegue económico y pasó de provincia pobre y atrasada a convertirse en una región pujante. Como lo muestra la nueva historiografía, en el seno del federalismo creció el comercio internacional y se desarrollaron las exportaciones de oro y de productos agrícolas como el tabaco, la quina y el añil. A diferencia de lo que no logró el centralismo agobiante de la Constitución de 1886 con Panamá, salvó la unidad nacional, permitiendo las particularidades regionales. Y en contra de lo que se pretende falsamente, en un siglo violento y marcado por las guerras civiles en Colombia y en el Continente, impidió la confrontación en el orden nacional, pues como gráficamente lo dijo en sus memorias Quijano Wallis, el federalismo descentralizó las guerras, reduciendo su magnitud al teatro regional.
El contenido filosófico liberal de la constitución de 1863 tiene hoy un sello de evidente modernidad. Visto a la luz de la nueva agenda internacional y en el lenguaje de lo que ahora denominamos derechos humanos, mantiene profunda vigencia su respeto por el pluralismo y por los derechos de los ciudadanos. Ahora que la comunidad internacional se horroriza ante el cadalso, la disposición que suprimía la pena de muerte se constituye en un hecho avanzado. Frente a la sociedad que vivió las prácticas del holocausto, de las dos guerras mundiales y de las guerras coloniales, no puede dejar de sorprender por su modernidad el que, ya en 1863, una constitución consagrase el respeto al derecho de gentes, equivalente hoy al derecho internacional humanitario.
De la Regeneración a la Segunda República Liberal
El Partido Conservador se abstuvo de concurrir a las urnas en el proceso electoral de 1934 que llevó a la presidencia a Alfonso López Pumarejo. Por esa razón, el Partido Liberal se encontró solo en el Parlamento y pudo dictar un estatuto constitucional en que plasmó su pensamiento doctrinario, en 1936. La hegemonía conservadora se había prolongado por medio siglo hasta que, en 1930, con el triunfo de Olaya Herrera, se inició la segunda República Liberal que duró hasta 1946. Pero antes de llegar a esa situación habían sucedido muchas cosas y el Partido Liberal había asimilado los golpes, entendido las nuevas situaciones, avanzado en sus programas y renovado sus cuadros. Veamos:
En palabras de un Nuñez victorioso por la guerra, la Constitución de Rionegro había dejado de existir y en su lugar se expidió la de 1886 con un cariz ideológico totalmente contrario al anterior. Con la llamada "Regeneración" se inició un período de proscripción de las ideas liberales y de persecución del partido y de sus miembros. Entre 1886 y 1904, al Partido Liberal sólo se le permitió elegir dos representantes a la Cámara en todo el período y ningún senador. Todo ello fue la causa de la Guerra de los Mil Días que dejó cien mil muertos, produjo la pérdida de Panamá y dejó una sociedad y una economía en ruinas. A partir de ese momento, los jefes liberales, especialmente Uribe Uribe y Benjamín Herrera, optaron para el partido por el camino de la reforma a través de los métodos pacíficos, de la controversia política y de la organización. Con el nuevo siglo se hacía más evidente que los antiguos postulados filosóficos del liberalismo no eran suficientes para dar respuesta a las necesidades crecientes de la población y para que el Estado pudiera enfrentar los nuevos retos de la economía. De allí que, desde 1904, Uribe Uribe propiciase una vía doctrinaria dirigida a proteger los intereses de las nuevas clases trabajadoras y a dotar al estado de medios de intervención para cumplir ese fin, lo que en su momento se denominó socialismo. En 1922, el candidato liberal Benjamín Herrera fue vencido en las urnas para la presidencia, el partido asimiló el golpe y actuó positivamente. Corrió sus fronteras ideológicas hacia la izquierda. Convocó en Ibagué una convención en 1922, de la cual surgió la renovación doctrinaria del partido, al incorporar las reivindicaciones sociales de "las clases proletarias", como textualmente se leía, los elementos entonces novedosos y proscritos de la seguridad social como el pago de prestaciones sociales y del descanso dominical para el trabajador, la jornada de ocho horas de trabajo, etc. También decidió el partido promover la educación, de acuerdo con sus valores, uno de cuyos resultados fue la fundación de la Universidad Libre y la incorporación con su práctica y sus programas progresistas, de una juventud que luego desempeñaría un papel fundamental durante la República Liberal.
El siglo XX, que fue el de los totalitarismos, también fue el de la Revolución social. Primero fue la Revolución Mejicana, de contenido fuertemente campesino y agrario, bajo la cual se inauguró el constitucionalismo social con su Constitución de 1917. Luego, en la Alemania de la posguerra se produjo la República de Weimar, primer experimento de corte socialdemócrata, que dejó como uno de sus legados la Constitución del 1919. En 1931 se dictó una Constitución para la nueva República española. Estos instrumentos constitucionales incorporaban lo social, incluían las nuevas tendencias del derecho progresista, superaban el liberalismo clásico al dar instrumentos al Estado para la regulación de la economía y para proteger a los sectores desvalidos. A partir de 1933, Franklin D. Roosevelt inauguró el período más progresista en la historia de los Estados Unidos, bajo el nombre de Nuevo Trato (o New Deal). En medio de la mayor crisis económica vivida por el capitalismo, Roosevelt desarrolló nuevas políticas para proteger a los trabajadores, dotarlos de prestaciones sociales, proveer a la asistencia social y crear mecanismos de intervención que permitieran al Estado afrontar la crisis. En todos estos casos se trataba de la nueva tendencia del liberalismo social, motejada por algunos como socialismo. Todas estas experiencias eran discutidas y asimiladas por la nueva juventud liberal que en la cátedra se nutría de las enseñanzas de maestros como Tulio Enrique Tascón o de las lecturas del constitucionalista francés Leon Duguit.
La Reforma Constitucional de 1936:
Durante la Revolución en Marcha, y con la Reforma Constitucional y las leyes y políticas que la desarrollaron, el Partido Liberal Colombiano dio el paso democrático del liberalismo tradicional al liberalismo social. En la Reforma de 1936 no se abjura de los principios liberales clásicos en cuanto a libertades. Por el contrario, se retoman las consagradas en 1863 y que la Regeneración y la Constitución de 1886 borraron. Por ejemplo, se reiteraron los derecho ciudadanos, la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la libertad de cultos pero no en la forma limitada de 1886 cuando se decía que se "tolerará" el ejercicio de los cultos, sino en forma más firme y contundente " se garantiza", su ejercicio. Así mismo se estableció el sufragio universal y directo, el cual había sido consagrado en 1858, mantenido en Rionegro y practicado por algunos Estados federales y abolido en 1886. Pero la Reforma del 36 avanzó hacia nuevos postulados, hasta el punto de que algunos tratadistas consideran que por su contenido más que de una reforma de lo que se trata es de una nueva constitución. De entrada, se propusieron nuevos parámetros con respecto al sentido de las obligaciones de las autoridades de la República, las cuales están constituidas para proteger la vida, honra y bienes de los residentes en Colombia y, esto era lo nuevo y fundamental, "para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares" (Art. 9). Se superó el concepto tradicional y arcaico de la propiedad como algo absoluto y se estableció que ella tiene una función social e implica obligaciones (Art. 10). Se consagró la intervención del Estado"...en la explotación de industrias o empresas públicas y privadas, con el fin de racionalizar la producción, distribución y consumo de la riqueza, o de dar al trabajador la justa protección a que tiene derecho" (Art. 11). Se estableció la asistencia pública como una función del Estado (Art. 16). Al mismo tiempo, se dijo que el trabajo es una obligación social que gozará de la especial protección del Estado (Art. 17). Se garantizó el derecho de huelga (Art. 20) [3]. Según palabras de Gerardo Molina, quien como senador fue uno de los autores de la reforma, " Las cartas anteriores eran esencialmente políticas, y su capacidad innovadora se agotaba en temas como el centralismo, el de las relaciones entre la Iglesia y el Estado y el del alcance de las libertades individuales. En 1936 la cuestión social tuvo amplio cauce, y así se le dio cabida a problemas como el de la tierra, el de la protección al trabajo, la asistencia pública y la enseñanza obligatoria. Esto era suficiente para destrozar los nervios de los amigos del orden tradicional". [4]
El liberalismo que llegó al poder en 1930 estaba renovado en su ideología y en sus cuadros y quería realizar los cambios que venía proponiendo en sus programas. La Reforma Constitucional de 1936 fue la columna vertebral de las transformaciones realizadas durante la Segunda República Liberal, iniciadas en el mandato de Olaya, impulsadas y profundizadas en el de López Pumarejo y consolidadas en el de Eduardo Santos. Con base en la reforma, se dictó la Ley 200 de 1936 para favorecer a campesinos y aparceros; se adelantaron políticas benéficas para los trabajadores y se apoyaron las asociaciones gremiales de estos; se desarrollaron políticas progresistas en el campo de la educación; por medio de la Ley 45 de 1936 se borraron odiosas distinciones entre los hijos habidos en matrimonio o fuera de él. Por convertirse en portavoz de las clases populares, el Partido Liberal volvió a ser el partido del pueblo.
Lo que vino después fue una historia de vaivenes y retrocesos. Las dictaduras civiles y militares a partir de 1949, el plebiscito de 1957, que retrotrajo constitucionalmente muchos de los avances obtenidos en 1936. El Frente Nacional. El indoctrinarismo y el acomodamiento del partido. La pérdida de energía para producir cambios lo cual, hace ya varias décadas, llevó a Carlos Lleras Restrepo a decir del Partido Liberal que parecía un buey cansado. Al iniciarse este nuevo milenio, el Partido Liberal se encuentra ante nuevos retos. Perdió las mayorías automáticas que mantuvo durante sesenta años. Por falta de claridad y conducción, no hace vibrar al pueblo en la misma forma de antes y la juventud, sin encontrarlas, busca respuestas en el Partido Liberal para los nuevos problemas y las nuevas situaciones. El futuro dirá si una vez más el Partido Liberal es capaz de responder o si, por el contrario, será sólo motivo de conmemoraciones en los festivales del recuerdo y tema para los historiadores. Ambas opciones son posibles. En el caso de que se intente la primera, el camino está en dar respuestas progresistas a la nueva problemática, en ser fiel a los principios clásicos encarnados en 1863, y en dar el paso democrático en defensa del pueblo, de las minorías y de los desvalidos, tal como lo hizo en 1936. Este es el camino.

Organización Politico- Administrativa-PARTIDO LIBERAL COLOMBIANO




Aprobado proyecto de transferencias



La Cámara de Representantes aprobó el polémico proyecto de transferencias, luego de ocho horas de debate.
El proyecto, que ha generado toda clase de protestas por parte de los maestros, pues ven en la iniciativa una posible reducción en los recursos para la educación a nivel regional, pasará ahora a conciliación con el Senado de la República.


Con puestos, Gobierno salvó la reforma a las tranferencias, denuncia la oposición en el Congreso



El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, discute con la presidenta del Senado, Dilian F.Toro. Atrás, la directora de Planeación. El Ministro del Interior, Carlos Holguín, dijo que las denuncias eran una pataleta más de la oposición. "Nombramientos hay todos los días y se siguen haciendo y el Estado tiene que hacerlos", afirmó
Más allá de la discusión sobre si se recortarán o no los recursos para las regiones, lo que llamó la atención fue la denuncia del senador Camilo Sánchez, quien aseguró que los votos se consiguieron porque le ofrecieron el Invima a Convergencia Ciudadana.
Sánchez dijo en el recinto, y después lo reiteró ante los medios, que el nuevo director del Invima será el ex secretario de Convergencia Ciudadana, Javier Céspedes. Además aseguró que el Icbf de Bolívar también será entregado a ese grupo político.
Algunos congresistas llegaron a mencionar, además, que el Gobierno también le ofreció a Convergencia el Ministerio de Cultura, después de la renuncia de Elvira Cuervo, y que se lo habría ofrecido a Everth Bustamante.
Por eso, los comentarios con sorna de la oposición no faltaron: "los votos uribistas para las transferencias fueron tan calificados que los certificó el Invima", dijo el liberal Luis Fernando Velasco.
"Necesitaban siete votos y ahí están los siete votos de Convergencia", dijo otro que prefirió reservar su nombre. "Pasaron el proyecto con puestos, con puestos", añadió Juan Fernando Cristo. "Esto ya es el descaro", remató Cecilia López.
Otros uribistas, entre tanto, se mostraron indignados con la decisión. Mario Uribe, José Gonzalo Gutiérrez y Miguel de la Espriella, de Colombia Democrática, se retiraron del recinto tan pronto se conoció la denuncia. A ellos, el Gobierno no los ha 'consentido' en materia burocrática.
"Esto suena feo y más si uno recuerda que los dirigentes de Convergencia son los mismos dueños de la EPS Solsalud y el Invima es el que vigila el sector de medicamentos", dijo otro uribista quien también pidió la reserva de su nombre.
El senador Luis Alberto Gil, jefe de Convergencia Ciudadana, confirmó que el Invima será para su grupo político, pero aclaró que ese cargo se lo ofreció el Gobierno el 15 de enero, en cumbre uribista en la Hacienda Hatogrande.
Gil aseguró que su grupo solo puso cuatro votos, de los siete que tiene su partido, porque Carlos Barriga, Gabriel Acosta y Edgar Espíndola no pudieron votar por motivos de fuerza mayor.
Samuel Arrieta, del mismo partido, dijo que "no es cierto que hayamos votado por puestos. Apoyamos este proyecto en su primera vuelta y ahora lo mejoramos y lo volvimos a votar". Pero Arrieta había anunciado su voto negativo hace unas semanas, y ayer cambió de parecer.
El ministro del Interior aseguró que "obviamente no se nombran ángeles sino gente de carne y hueso que pertenecen a un partido. No se nombran enemigos del Gobierno", explicó.
Ahora, a la reforma a las transferencias le esperan dos debates en la Cámara, donde los uribistas están más reacios a aprobarla.
Qué se aprobó en el Senado
La Cámara recibirá un proyecto que plantea que el monto del Sistema General de Participaciones, transferencias, de las regiones se incrementará así:
Años 2008 y 2009 inflación causada más 4 por ciento
En el 2010 aumentará inflación más 3,5 por ciento
Y del 2011 hasta el 2016 el incremento será inflación más 3 por ciento. Siendo está la base de liquidación.
Se determinó destinar un punto adicional durante los años 2008 a 2016, que será destinado exclusivamente al sector educación.
Si la tasa de crecimiento de la economía es superior al 4 por ciento, el incremento de las transferencias será igual a la tasa de inflación causada, más los puntos porcentuales de diferencia resultantes de comparar el PIB de ese momento con el 4 por ciento estimado.
De igual manera, se determinó destinar el 17 por ciento de los recursos de Propósito General entre los municipios con población inferior a 25.000 habitantes, para inversión.
Qué piensan agregar en la Cámara
Algunas de las propuestas que se presentarán en la discusión de la Cámara de Representantes:
Un incremento de medio punto para inversiones en vías terciarias, sin afectar la base de la fórmula
Un punto adicional para los municipios más pobres, solicitud que aún está tambaleando, pues ya se realizó un incremento para aquellos que cuenten con menos de 25.000 habitantes.
La directora de Planeación, Carolina Renteria, reconoció que el paso por Senado fue difícil, pero consideró que su paso por la Cámara, previsto para dentro de 15 días, será aún peor, por lo que se tendrá que hacer una labor de convencimiento con los representantes


Transferencias/ 143 mil colombianos firmaron



143 mil colombianos ya firmaron en contra del proyecto de ley de transferencias que promueve el gobierno nacional.
Las firmas recogidas por el Partido Liberal, representantes de las organizaciones sociales y el Polo Democratico, fueron entregadas a la Registraduría Nacional con el fin de instalar el comité promotor en defensa del referendo a las transferencias para los departamentos y municipios de Colombia.
"La iniciativa de convocar un referendo ciudadano es permitir a los colombianos pronunciarse sobre este tema de las trasferencias que es tan importante no solo en el punto de vista económico y fiscal, sino de la visión del país que tenemos quienes estamos en la oposición al gobierno del presidente Uribe". Afirmó Juan Fernando Cristo, vocero de la bancada liberal.
A la propuesta del Partido Liberal y del Polo Democrático se han unido la mayoría de las organizaciones sindicales de Colombia, alcaldes, gobernadores, asambleas del departamento, concejos del país y los maestros de Colombia representados en FECODE.
La meta es recoger 2 millones de firmas para llevar al congreso de la República un referendo de iniciativa ciudadana que permita convocar a los colombianos para que decidan si están de acuerdo o no con el gobierno nacional y su intencion de disminuir los recursos que son destinados para la salud, educación y obras de desarrollo para los municipios del país.


Referendo para defender las Transferencias



El liberalismo no permitirá que el gobierno del Presidente Álvaro Uribe acabe con la descentralización en Colombia que fue uno de los grandes logros de la Constitución del 91. El proyecto de acto legislativo de transferencias que actualmente se tramita es un golpe mortal contra la misma, porque recentraliza el gasto público y despoja a los departamentos y municipios de más de 5 billones de pesos anuales a partir del año 2009 como lo ha reconocido el propio gobierno nacional.
Por tal motivo, el Partido Liberal promoverá un referendo por la defensa de la descentralización. A partir de la semana entrante comenzará la recolección de más de un millón y medio de firmas para radicar, al inicio del próximo período de sesiones, un proyecto de iniciativa ciudadana que garantice a departamentos y municipios la profundización de la descentralización y que evite que se cambie la norma constitucional del 91, como lo pretende el gobierno nacional. Ese día la bancada liberal presentará el proyecto de ley de referendo que aspira se tramite entre marzo y junio del año entrante para que en el segundo semestre del 2007 se someta a consideración de los colombianos.
El liberalismo ha sido amigo de los mecanismos de participación ciudadana y utilizará en este caso el previsto en el artículo 378 de la Constitución e invita a todos los partidos y movimientos políticos opuestos a la iniciativa gubernamental, a gobernadores y alcaldes, a organizaciones sociales, a los concejales y diputados del país, a los maestros y trabajadores de la salud y a los ciudadanos de la provincia en general a que participen en esta causa que es la defensa de un país descentralizado en el que no puede permitir una cada vez mayor concentración del poder en el ejecutivo nacional.





El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, discute con la presidenta del Senado, Dilian F.Toro. Atrás, la directora de Planeación. El Ministro del Interior, Carlos Holguín, dijo que las denuncias eran una pataleta más de la oposición. "Nombramientos hay todos los días y se siguen haciendo y el Estado tiene que hacerlos", afirmó
Más allá de la discusión sobre si se recortarán o no los recursos para las regiones, lo que llamó la atención fue la denuncia del senador Camilo Sánchez, quien aseguró que los votos se consiguieron porque le ofrecieron el Invima a Convergencia Ciudadana.



Tabla de contenidos[ocultar]
1 Historia
1.1 Fundación y Olimpo Radical
1.2 Ostracismo en la Hegemonía Conservadora
1.3 Siglo XX
1.4 El partido en la actualidad
2 Plataforma ideológica
3 Directores del Partido Liberal
4 Autoridades Actuales
5 Consejo Programático Nacional
6 Juventudes
7 Véase también
8 Enlaces externos
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Historia [editar]

Fundación y Olimpo Radical [editar]

José Hilario López

Manuel Murillo Toro
Se considera que el Partido fue fundado el 16 de julio de 1848 cuando el periodista e ideólogo Ezequiel Rojas propuso el primer programa de lo que él llamó Partido Liberal y que sería aplicado por el general José Hilario López si ganaba la presidencia. El partido tuvo desde entonces las características de una organización política liberal, anticlerical y progresista, distinguiéndose desde sus inicios dos importantes corrientes: una que favorecía el libre comercio y otra la protección a los artesanos. Durante el siglo XIX el partido se enfrentó en varias guerras civiles contra el Partido Conservador e incluso, una guerra civil entre las dos fracciones del liberalismo.

Tomás Cipriano de Mosquera
Desde 1849 y hasta 1886, el partido liberal gobernó casi ininterrumpidamente, en una época que recibió el nombre de El olimpo radical, la cual se caracterizó por un laicismo extremo en la administración del Estado, un fuerte federalismo y un impulso muy significativo a la educación pública. De esta época se destacan los ex mandatarios: Tomás Cipriano de Mosquera y Manuel Murillo Toro, líderes de las dos facciones del partido, los draconianos o moderados y los gólgotas o radicales, respectivamente; si bien la facción draconiana se vio completamente anulada tras el retiro de Mosquera de la política nacional en 1872.

Ostracismo en la Hegemonía Conservadora [editar]
A principios de la década de 1880 surgió un sector al interior del partido que se alejó de las orientaciones radicales y se alineó con los antiguos y casi anulados draconianos, así como con el Partido Conservador, para desbancar a los radicales. En la guerra civil de 1885, el liberalismo radical representaba al federalismo de los Estados Unidos de Colombia mientras que la mencionada coalición, comandado por el antiguo militante liberal Rafael Núñez, representaba el centralismo que ganaría finalmente y promulgaría la nueva constitución de 1886; esta coalición terminaría siendo absorbida por el conservatismo a partir de entonces. A partir de este año y luego de ser vencido otra vez en la Guerra de los mil días (1899-1902), los liberales mantuvieron importante participación en el congreso pero no elegirían a un nuevo presidente sino hasta 1930. Durante estos años de actuación como minoría el liberalismo estuvo liderado por el intelectual y militar General Rafael Uribe, asesinado en 1914, y tras este hecho, por el también General Benjamín Herrera, quien conduciría el partido hasta su muerte en 1928; en varias ocasiones el partido participó del gobierno nacional con cuotas minoritarias en el gabinete de ministros.

Siglo XX [editar]

Imagen de Jorge Eliecer Gaitán que se muestra en los billetes de mil pesos colombianos

Busto del General Gustavo Rojas Pinilla, Ubicado en Medellín
En 1930 y aprovechando la división del conservatismo, el partido liberal, ahora bajo la conducción del empresario y periodista Alfonso López Pumarejo recuperó la presidencia en la persona de Enrique Olaya Herrera. Posteriormente bajo los gobiernos del mismo López, de Eduardo Santos, nuevamente de López y de Alberto Lleras Camargo, conservó el poder presidencial y las mayorías del congreso por 16 años hasta 1946, en una época que recibió el nombre de Segunda República Liberal, y que se caracterizó por el impulso progresista y social de los gobernantes, en especial de López Pumarejo.
En 1946 una división interna entre los seguidores de Jorge Eliécer Gaitán y Gabriel Turbay permitió el triunfo del conservador Mariano Ospina Pérez. El partido conservó las mayorías en el congreso pero el asesinato de Gaitán en 1948 y una esgrimida falta de garantías alejó a los liberales de las elecciones de 1950, para las que se había propuesto al ex presidente interino Darío Echandía.
La totalidad del partido liberal respaldó a Gustavo Rojas Pinilla en 1953 cuando derrocó a Laureano Gómez; pero rápidamente pasaron a la oposición al advertir los tintes dictatoriales de su gobierno. Es así como en 1957, el partido se une al Partido Conservador en el Frente Nacional con el objetivo de derrocar al presidente Rojas, evitar las históricas rencillas entre ambos partidos y compartir el poder durante 16 años hasta 1974.
Al término del Frente Nacional se presentaban al interior del partido tres grandes líderes con aspiraciones presidenciales: el ex presidente Carlos Lleras Restrepo y los ex cancilleres Julio César Turbay y Alfonso López Michelsen, que desde entonces representarían las tres corrientes dominantes del partido. Desde entonces y hasta 2002, el liberalismo se mantuvo como la mayor fuerza en el Congreso, superando al partido conservador, y eligió a cinco de los siete presidentes elegidos en Colombia desde entonces: Alfonso López Michelsen, Julio César Turbay, Virgilio Barco, César Gaviria y Ernesto Samper. Los presidentes conservadores Belisario Betancur y Andrés Pastrana fueron elegidos con la ayuda de coaliciones que incluyeron importantes sectores del partido liberal.

Alfonso López Michelsen
El presidente actual Álvaro Uribe, elegido en 2002 y reelegido en 2006, es un disidente de origen liberal o liberal disidente del partido liberal y cuenta con importantes apoyos entre políticos de extracción liberal, hoy agrupados en los llamados partidos uribistas. En las elecciones de 1998, 2002 y 2006 el liberalismo postuló a Horacio Serpa como candidato presidencial, y en su figura se ha concentrado el proceso de desgaste del partido frente a la opinión pública, producto en especial, del escándalo del Proceso 8.000 que contaminó el gobierno de Ernesto Samper; esto le impidió derrotar en la segunda vuelta de 1998 a Andrés Pastrana, acentuó el desgaste para enfrentar a Uribe en 2002 y lo relegó al tercer lugar de las elecciones de 2006.

Álvaro Uribe Vélez
En 1999, y luego de un proceso que inició en 1982 el ex presidente Alfonso López Michelsen, el Partido Liberal se unió a la Internacional Socialista, consolidando las tesis socialdemócratas que se venían promulgando desde los tiempos de Rafael Uribe Uribe. A partir de 2001, se ha presentado un proceso de democratización de la estructura interna del partido liberal.

El partido en la actualidad [editar]
Entre 1931 y 2006 fue el partido con mayor representación en el congreso, aunque las mayorías absolutas han venido desapareciendo con la incursión de nuevas corrientes políticas. En las elecciones de marzo de 2006 eligió a 38 de 166 representantes y 18 de 102 senadores.
El actual presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez forjó su carrera dentro del partido liberal, aunque fue elegido por un movimiento independiente y, confirmado su triunfo en 2002, el Partido Liberal fijó una política de oposición. Esto ha producido un gran cisma al interior del partido, dividido entre "oficialistas" y "uribistas". Aún cuando hubo varios intentos de reconciliar las dos vertientes del partido, la mayoría socialdemócrata dentro del oficialismo es recalcitrante en su oposición al modelo uribista, tachándolo de neoliberal y reaccionario.
La mayor parte de los ex militantes liberales, ahora uribistas se han agrupado en dos nuevas fuerzas políticas: Cambio Radical y el Partido de 'la U'.
El Partido eligió en junio de 2005 al ex presidente César Gaviria como director nacional, para dirigir el proceso hacia las elecciones de 2006. Acogiéndose a la nueva reforma electoral, el partido presentó una lista única para cada circunscripción para las elecciones legislativas del 12 de marzo de 2006; fecha en la cual escogió a Horacio Serpa Uribe, por tercera vez consecutiva como candidato presidencial para las elecciones de mayo.
El 25 de marzo de 2007 se realizaron elecciones internas para elegir a los miembros de los directorios regionales del partido, así como los delegados al Tercer Congreso Nacional Liberal, que se llevó a cabo en Medellín a finales de abril de 2007; los resultados, más de 1'270.000 votos, permiten el fortalecimiento del partido, al ser la mayor votación en unas elecciones internas de cualquier partido en la historia de Colombia.

Plataforma ideológica [editar]
Declaración IdeológicaLos siguientes son los principios rectores delPartido Liberal Colombiano
El Partido Liberal Colombiano es el partido del pueblo, tiene carácter pluralista y constituye una coalición de matices de izquierda democrática, cuya misión consiste en trabajar por resolver los problemas estructurales, económicos, sociales, culturales y políticos, nacionales y regionales, mediante la intervención del Estado.
El Partido Liberal Colombiano tiene su razón de ser en la promoción del ser humano y la defensa de los derechos fundamentales de las personas, entre otros, el derecho a la vida, a la libertad, a la salud, al trabajo, a la educación, al desarrollo cultural, a la equidad, incluyendo la de género, a la solidaridad, a la libre asociación y a un desarrollo social sustentado fundamentalmente en la educación y la salud públicas.
Para el Partido Liberal Colombiano, el Estado y la economía están al servicio de los seres humanos.
El Partido Liberal Colombiano está comprometido con la defensa y promoción de las comunidades regionales y locales, la evolución de sus propias culturas en un ambiente de pluralidad étnica y un medio ambiente sano con servicios públicos a costos razonables que satisfagan sus necesidades básicas , en especial, vivienda digna, así como condiciones democráticas que garanticen su desarrollo autónomo en armonía con el de la nación. El Partido Liberal Colombiano está convencido de que la autonomía regional y local favorece la democracia y garantizan la unidad y el desarrollo equilibrado del país.
El Partido Liberal Colombiano apoya y promueve las organizaciones sindicales de la ciudad y del campo, las organizaciones de empresarios, al igual que las instituciones de economía solidaria.
El Partido Liberal Colombiano defiende y promueve el uso racional y sostenible de la biodiversidad, la profundización en las investigaciones del genoma humano y el acceso de toda la población a los bienes tecnológicos, científicos y culturales.
El medio ambiente será parte integral de la concepción que el Partido tenga del desarrollo económico.
El Partido Liberal Colombiano se compromete a buscar la solución de los conflictos existentes en el seno de la sociedad colombiana, incluyendo los armados, por medio de la deliberación, la concertación y la negociación política, entendiendo estos procesos como el desarrollo de una función de Estado que debe materializarse en formas económicas, políticas y sociales que hagan posible la reconciliación.
El Partido Liberal Colombiano promoverá el liderazgo juvenil y la participación directa de los jóvenes en los procesos políticos que deciden los destinos del país, para contribuir al fortalecimiento del sistema democrático y la renovación política.

Logotipo de la Internacional Socialista
El Partido Liberal Colombiano abandera la defensa irrestricta de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario. :Ningún atropello a ellos podrá hacerse en Colombia a nombre del Partido.
El Partido Liberal Colombiano ha reconocido y reconoce el papel que juega la economía de mercado en el proceso económico y social. Este reconocimiento está en un todo de acuerdo con los postulados de la Social Democracia Internacional. El Estado impulsará y promoverá dicha economía de mercado garantizando siempre la igualdad de oportunidades para todas las personas. El Partido se compromete, así mismo, a promover la competencia entre las empresas, a combatir y regular los monopolios y las posiciones dominantes en los mercados, de manera especial, en el de los medios masivos de comunicación social. El Partido Liberal Colombiano defiende el principio fundamental tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario, en contraste con las formulaciones neoliberales que promueve el capitalismo salvaje.
El Partido Liberal Colombiano profundizará el proceso de democratización interna. Así mismo, promoverá programas de capacitación para fortalecer sus líderes y el establecimiento de canales de comunicación con la comunidad y con la militancia del Partido.
La afiliación del Partido Liberal Colombiano a la Internacional Socialista lo vincula a las corrientes del pensamiento contemporáneo. El ingreso a dicha organización debe servir a los países latinoamericanos como vehículo necesario para que los gobiernos del mundo regidos por la socialdemocracia, ayuden a obtener los resultados concretos en la lucha por la igualdad entre los países. Tales resultados deben significar una mayor y más justa participación en el comercio internacional, el acceso a la ciencia, a la tecnología y al capital que permita un desarrollo económico a bajos costos.
El principio de la función social de la propiedad ha sido y continuará siendo bandera del Partido Liberal Colombiano.
Para el Partido Liberal Colombiano, la globalización no puede significar que los países desarrollados impongan a los países en desarrollo sus intereses comerciales, financieros y culturales. En este sentido, el Partido se compromete a trabajar con intensidad por una economía global debidamente regulada.
El Partido Liberal Colombiano promoverá, en el marco de las relaciones internacionales, la integración regional, el respeto por la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la prevalecía de la justicia social sobre los intereses particulares. Igualmente, promoverá el desarrollo integral de las zonas de frontera.
El Partido Liberal Colombiano propenderá por una sociedad y una economía que estén en función del pleno empleo y por la realización de una seguridad social integral para todos los habitantes.
El Partido Liberal Colombiano manifiesta con firmeza que Colombia sólo alcanzará su madurez democrática y la paz, cuando se recuperen los valores éticos en el comportamiento social de los individuos, empezando por los dirigentes de los partidos políticos, de la empresa privada y de las organizaciones sociales. En consecuencia, declara una lucha frontal contra la corrupción.
El Partido Liberal Colombiano es el partido del libre examen, de la tolerancia, y en sus deliberaciones internas practicará la crítica y la autocrítica.

Directores del Partido Liberal [editar]
Horacio Serpa Uribe
1997-1999
Dirección Nacional colegiada
Luis Guillermo Vélez Trujillo, Presidente
María Teresa Uribe Bent, Vicepresidenta
Viviane Morales Hoyos
Piedad Esneda Córdoba Ruiz
Germán Vargas Lleras
Rafael Guzmán Navarro
Juan Manuel López Cabrales
William Darío Sicachá Gutiérrez
1999-2001
Horacio Serpa Uribe
2001-2002
Dirección Nacional colegiada
Rodrigo Rivera Salazar, Presidente
José Renán Trujillo García, Vicepresidente
Juan Fernando Cristo
Jaime Alejandro Amín Scaf
Griselda Janeth Restrepo Gallego
María Carolina Gómez Hermida
Jacqueline Suzzette Howard Pardo
Iván Marulanda Gómez
Arlette Casado de López Cabrales
Lázaro Mejía Arango
2002-2003
Dirección Nacional colegiada
Piedad Esneda Córdoba Ruiz, Co-Presidenta, junio-diciembre 2003
Juan Manuel López Cabrales, Co-Presidente, junio-diciembre 2003
Camilo Armando Sánchez Ortega, Presidente, diciembre 2003- junio 2004
José Joaquín Vives Pérez, Presidente junio-diciembre 2004
Juan Fernando Cristo Bustos, Presidente, diciembre 2004- junio 2005
Ramón Ballesteros Prieto
Edith Rosina Camerano Fuentes
Juan Pablo Camacho López
Martha Virginia Diago
Clara Cecilia Mosquera Paz
2003-2005
César Augusto Gaviria Trujillo
2005-2009

Autoridades Actuales [editar]
Dirección Nacional: César Augusto Gaviria Trujillo
Secretaría General: José Noé Ríos Muñoz
Dirección Nacional Adjunta:
Luis Fernando Duque García
Luis Fernando Velasco Chaves
Clara Isabel Pinillos Abozaglo
Fabio Raúl Amín Saleme
Iván Marulanda Gómez
Constanza García Figueroa
Gilberto González Gutiérrez
Jorge Eliécer Durán
Yolanda Pinto de Gaviria
Jenny Elizabeth Lindo Díaz
Secretaría Nacional de Participación de Mujeres: Lorenza Santos Barbosa
Secretaría Nacional de Participación de Minorías Étnicas: José Miguel Cuesta Murgas
Secretaría Nacional de Participación de Campesinos: Germán Arias Ospina
Secretaría Nacional de Participación de Organizaciones Sociales y de Base: Jaime Pulido Sierra
Secretaría Nacional de Participación de Organizaciones Sindicales y de Pensionados: Víctor José Pardo Rodríguez
Secretaría Nacional de Participación de Juventudes: Jaime Hernández
Insituto del Pensamiento Liberal (Director): Alpher Rojas Carvajal

Consejo Programático Nacional [editar]
Eduardo Sarmiento Palacio - Presidente
Ivonne González Rodríguez, Jaime Pulido Sierra y Germán Arias Ospina - Vicepresidentes

Juventudes [editar]
Los jóvenes militantes del Partido Liberal se encuentran agrupados en la Organización Nacional de Juventudes Liberales desde la reforma estatutaria de 2002; desde entonces este sector poblacional cuenta con el 10% de la representación en todos los órganos de dirección del Partido.



Partido Liberal





GOBIERNOS DE NUÑEZ Y CARO Y LA OPOSICION LIBERAL Para el período 1886-1892, Rafael Núñez fue reelegido para la presidencia. Por diversas razones Núñez sólo ejerció su cargo entre 1887 y 1888, pero desde su ciudad natal, Cartagena, orientó a los encargados del poder ejecutivo que fueron, en su orden José María Ocampo, Eliseo Payán y Carlos Holguín. Como se dijo anteriormente, la Constitución de 1886 devolvió al país la organización centralista y otorgó grandes poderes al Gobierno Central y al presidente de la República.El gobierno de Núñez restableció el proteccionismo mediante la imposición de impuestos de aduana a algunos productos de importación. Durante estos años fueron encarcelados y expulsados del país algunos líderes del liberalismo radical, entre ellos el expresidente Sergio Camargo. Los poderes presidenciales eran lo suficientemente amplios para decretar este tipo de castigos y estas medidas disgustaron al liberalismo. En 1887, se firmó con la Santa Sede un Concordato, por el cual se devolvían a la Iglesia los privilegios que le habían sido arrebatados por la Constitución de Rionegro y se restablecían las relaciones Iglesia-Estado. Núñez fue reelegido nuevamente para el período 1892-1898.Por enfermedad, primero y después debido a su fallecimiento, asumió el cargo el vicepresidente Miguel Antonio Caro, un conservador que participó en la redacción del texto final de la Constitución de 1886. Durante su mandato fueron perseguidos algunos líderes liberales y se impuso un severo control a la prensa. El partido liberal, desplazado del poder, vio en la guerra su única salida. En enero de 1895, los liberales se levantaron en armas contra el gobierno de Caro, pero fueron derrotados en marzo del mismo año. El Gobierno, fortalecido por la existencia de un ejército nacional, acentuó su persecución contra los líderes del levantamiento. Al mismo tiempo, se produjo una división dentro del partido conservador: los nacionales que apoyaban el gobierno de Caro y los históricos que se oponían a la concentración de poderes en la persona del presidente y al control que este ejercía sobre la prensa. Las elecciones siguientes dieron el triunfo a los conservadores nacionales.Los liberales y los conservadores históricos fueron derrotados y acusaron al Gobierno de haber favorecido el fraude electoral.
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LA GUERRA DE LOS MIL DIAS La avanzada edad del nuevo presidente Miguel Antonio Sanclemente le impidió encargarse del mando y su cargo lo asumió el vicepresidente José Manuel Marroquín. Aunque Marroquín pertenecía al bando de los conservadores nacionales, quiso adelantar algunas reformas que favorecieran a los liberales y a los conservadores históricos. Sanclemente asumió entonces la presidencia y rechazó todas las reformas que habían sido propuestas por Marroquín. Los liberales comprendieron que sería imposible lograr algo por la vía pacífica y comenzaron a planear otra guerra que se convertiría en la más prolongada y devastadora de todas las que sucedieron en el país durante el siglo XIX: la guerra de los mil días.La guerra estalló en agosto de 1899 y se prolongó hasta noviembre de 1902.El Gobierno tenía muchas ventajas sobre los rebeldes debido a que poseía un ejército nacional, centralizado y moderno, mientras que los insurrectos sólo contaban con armas viejas y el apoyo internacional era mínimo. Los liberales lograron importantes triunfos durante los primeros meses del conflicto pero la derrota de Palonegro, en 1900, lesionó seriamente el ejército rebelde. En julio del mismo año, Marroquín asumió nuevamente la presidencia y los liberales trataron de pactar la paz. El presidente decidió continuar la guerra. En 1902, las tropas rebeldes, comandadas por Benjamín Herrera, invadieron Panamá y el Gobierno, atemorizado, pidió ayuda a los Estados Unidos que inmediatamente envió tropas a ese departamento, en el que se adelantaban las obras de construcción del Canal de Panamá. Las tropas liberales, que no podían luchar contra el ejército norteamericano, perdieron la fe en el triunfo y sus líderes se dedicaron a buscar la paz. En noviembre de ese año, a bordo del buque norteamericano Wisconsin, el gobierno y los rebeldes firmaron el tratado de paz. Aunque la guerra no dió el triunfo definitivo a ninguno de los dos bandos, los conservadores continuaron en el poder hasta 1930. El conflicto afectó seriamente a nuestro país. Cerca de 100.000 personas perdieron la vida y la economía quedó totalmente arruinada. Además, la guerra debilitó al país en momentos en que Estados Unidos se proponía adquirir el Canal de Panamá. Por esta razón una de las más graves consecuencias de la guerra de los mil días fue la separación definitiva de Panamá y la pérdida del canal interoceánico que se estaba construyendo.
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LA SEPARACION DE PANAMA En 1878, durante la administración de Aquileo Parra, el gobierno colombiano había firmado un contrato con una compañía francesa para la construcción de un canal interoceánico por el istmo de Panamá. La Compañía Universal del Canal Interoceánico de Panamá inició trabajos en el istmo poco después de la firma del tratado. Al finalizar el siglo XIX la Compañía francesa quebró y los trabajos fueron suspendidos pese a su compromiso con el Gobierno colombiano de finalizar la obra.En 1899, la compañía fue disuelta. Los franceses, que trataban de proteger la inversión que habían realizado en el canal, celebraron un nuevo contrato con el Gobierno colombiano.La Nueva Compañía del Canal de Panamá que no contaba, en realidad, con recursos suficientes para finalizar la construcción se puso en la tarea de conseguir un comprador para las obras y maquinarias existentes en la zona del canal. Mientras todo esto ocurría, en los Estados Unidos el Gobierno se interesaba más por la vía interoceánica de Panamá. Si bien es cierto que anteriormente se encontraban interesados en construir un canal en territorio nicaraguense, ahora, con el fracaso de la compañía francesa se les presentaba la oportunidad de ganar control sobre una vía cuya construcción había sido ya iniciada.Por otra parte, dentro de las políticas expansionistas de los Estados Unidos, convertido ya en una potencia mundial, la posesión de una vía interoceánica era fundamental. El Gobierno norteamericano negoció entonces con la compañía francesa y propuso al gobierno colombiano un tratado por el cual, nuestro país se comprometía a vender a los Estados Unidos la franja de tierra donde se estaba construyendo el canal. Este tratado fue firmado en 1903 por el ministro colombiano Tomás Herrán y el Secretario de Estado de los Estados Unidos.El tratado Herrán-Hay fue aprobado por el congreso norteamericano pero fue rechazado por el senado colombiano por atentar contra nuestra soberanía. Ante la negativa del gobierno colombiano, los Estados Unidos apoyaron un movimiento separatista panameño que declaró, el 3 de noviembre de 1903, la independencia de la República de Panamá. El nuevo gobierno panameño celebró con los norteamericanos, los tratados que otorgaron la soberanía sobre el canal a los Estados Unidos.






LA REPUBLICA LIBERAL
Condiciones Internacionales: La Gran Depresión de 1930Las Ideas Neoliberales
CONDICIONES INTERNACIONALES: LA GRAN DEPRESION DE 1930
La gran crisis de la economía capitalista mundial fue uno de los acontecimientos que más influyó en el desarrollo colombiano a partir de 1930. Esta crisis, conocida como la gran depresión afectó a todos los países que, como el nuestro, tenían un sistema económico capitalista y estaban vinculados al mercado internacional. Las causas profundas de la gran depresión deben buscarse en la primera guerra mundial, ocurrida en Europa entre 1914 y 1918. Finalizada la guerra, los países europeos que tomaron parte en el enfrentamiento quedaron en una difícil situación económica. Estados Unidos que, pese a su participación en la guerra, pudo mantener su economía en un buen nivel, se vio obligado a elevar su producción agrícola e industrial para abastecer los mercados europeos. Sin embargo, debido a que los países europeos no tenían capitales suficientes para comprar, los bancos norteamericanos proporcionaron préstamos que en Europa se invirtieron en el desarrollo de la agricultura y de la industria. Al finalizar la década de los 20, los países europeos habían logrado recuperarse y redujeron considerablemente las compras a Estados Unidos. Como consecuencia, las empresas norteamericanas que producían para los mercados europeos se quedaron sin su principal comprador y se presentó entonces un fenómeno de superproducción, es decir, que hubo más producción de la que se necesitaba y por tanto se presentó una alarmante baja en los precios de los productos.Los agricultores e industriales norteamericanos que habían solicitado préstamos bancarios no pudieron pagar sus deudas y los bancos perdieron progresivamente sus capitales. Los banqueros procedieron a cobrar los préstamos hechos a los países europeos pero estos no estaban en capacidad de pagar. Las empresas norteamericanas, sin dinero e inundadas de productos que nadie estaba en capacidad de comprar, redujeron la actividad industrial y agrícola. Se presentaron entonces los despidos masivos de obreros y la escasez de productos de primera necesidad.Los países como Colombia, que casi no tenían desarrollo industrial y que dependían del mercado internacional para vender su producción agrícola y comprar productos industriales, fueron seriamente afectados por la gran depresión. Las exportaciones y las importaciones se redujeron notablemente debido a la escasez de dinero y de productos en el mercado internacional. La única alternativa posible era desarrollar las industrias para poder sustituir las importaciones que se hacían de los países desarrollados. Por tanto, como consecuencia de la gran depresión, Colombia, igual que otros países latinoamericanos vio la necesidad de impulsar el desarrollo de una industria propia.
LAS IDEAS NEOLIBERALES Las ideas del liberalismo clásico del siglo XVIII no pudieron dar una solución al problema de la depresión. De acuedo con las ideas liberales los individuos debían gozar de plena libertad para dedicarse a cualquier actividad productiva sin ninguna intervención por parte del Estado. Fenómenos como el de la superproducción, demostraron que si no se reformaban algunos de los principios fundamentales de la teoría clásica liberal, la depresión económica podría repetirse y causar la quiebra total del sistema capitalista mundial.Los economistas liberales se dieron a la tarea de revisar los principios fundamentales del liberalismo clásico con el fin de proporcionar una fórmula para evitar desastres económicos como el de 1930. Como resultado, surgió el neoliberalismo que, como su nombre lo indica, consistió en la modificación de algunos de los principios de la teoría económica liberal. La principal modificación que los neoliberales introdujeron al pensamiento económico liberal fue la de atribuir al estado un papel activo en la planeación y control de las actividades productivas en cada país. Según los neoliberales, el Estado debía intervenir en la economía para establecer un equilibrio entre las diferentes actividades productivas de los ciudadanos, siempre y cuando no se afectara la libertad de empresa. Otras ideas neoliberales estuvieron relacionadas con el derecho de propiedad y con la libertad de comercio. Los neoliberales consideraron que debían establecerse límites a la propiedad individual ya que en casos especiales el Estado podría expropiar bienes a cambio de una indemnización.Así mismo, afirmaron que debía existir libertad de comercio pero que los hicieran ver la necesidad de cobrar impuestos de aduana. Los principios neoliberales se extendieron rápidamente y fueron aplicados, en adelante, en la mayoría de los países de economía capitalista. Los gobiernos liberales que se sucedieron en Colombia entre 1930 y 1946 recibieron la influencia del neoliberalismo e introdujeron reformas siguiendo esta nueva teoría económica.